de mi Calatayud,
de las rallas y los topos,
de las faldas de tul,
de mi pandilla de locos
de la ciudad de l’amour
de tus ojos, de tu pelo,
de llorar con Moulin Rouge,
de las fotos blanco y negro
de la danza, de actuar,
de nuestra calavera,
de algún beso, de algún bar,
de mi Barna en primavera
de Depp, de Rob, de Cole,
de (cómo no) mi guitarra
del jazz, del punk, del rock,
de llevar la contraria
de Lullaby, de mi Zen,
de Romeo, de lo extraño,
de Lite, de Francés,
de mis ahora quince años
de las fresas, de Nepal,
de charlas de madrugada,
del piano, de No Doubt,
de las calles de Manhattan
de una amiga de verdad,
de las letras de Sabina,
del chocolate, del mar,
de este mundo; de la vida